Capitulo 1. La llegada.
Como muchas historias, la que envuelve
esta se encuentra en una época extraña, en un mundo llamado Escalión, donde se
fraguaba una ardua batalla por la supervivencia. Una guerra entre especies, una
guerra contra los demonios que moraban cada día más cerca de los pueblos,
tiempos de cambios y guerras. Kylion el protector de los humanos sabía que todo
era cuestión de tiempo, siendo un hombre honesto y soñador, nunca había pensado
que tan pronto llegaría la guerra-
Se olía una fatídica noche, donde el
destino cambiaría por completo la vida de todos los habitantes del sur, una
gran calma al anochecer se notaba en la montaña. Kylion andaba por el castillo,
demasiado nervioso como para ir a sus aposentos, frustrado ante las
advertencias de los elfos, que habían vaticinado que un gran mal estaba
creciendo en las tierras del norte. El hombre miraba al cielo, escudriñaba las
sombras y suspiraba. Al rato apareció un compañero del ejército, fue directo a
Kylion.
- Señor creo que hay algo que tiene que
ver ahora mismo.
- ¿De qué se trata?
- Es muy raro, no se describirlo solo se
que está en el bosque.
Ambos cogieron los caballos y salieron
del castillo, a galope llegaron a un claro, muy cerca del castillo, ambos
observaron una extraña gema ovalada que había en un árbol. Era de forma
ovalada, envuelto en filas de diamantes muy brillantes, que resplandecían con
la luz de la luna. Nunca habían visto nada parecido, era muy extraño que ese
objeto apareciera de repente en aquellos bosques. Kylion pensaba, no tenía
claro que era esa especie de huevo, recordaba leyendas, historias en las que
hablaran de algo parecido, pero solo tenía en mente una criatura.
- Parece una gran gema.
- Nunca había visto una tan brillante
señor, por eso le fui a buscar.
- Puede que sea una gema preciosa, ya
veremos que hacer con ella dámela.
- Si majestad.
Mientras volvían al castillo, Kylion solo
podía pensar en lo que habría hecho su padre, tenía que proteger a su gente,
pero cada vez había menos tiempo y perdía a sus mejores hombres en cada
batalla, sabía que la inseguridad empezaba a aparecer en las calles, la gente
lo notaba tanto como él, ya no estaban seguros. Kylion seguía vagando por el
castillo, entró en una de las habitaciones y fue a colocar la gema en una
esquina, lo examinó detenidamente, verdaderamente parecía una joya, no notaba
ningún tipo de vida en aquel extraño objeto. Entonces vio a su hija, Layla, de
6 años, mirándole desde la puerta.
- Deberías estar en la cama Layla.
- Vi la antorcha y vine a ver quien
era,... ¿qué es eso?
- Una gema, ¿lo quieres por ahora? Pero
me lo tienes que dar cuando te lo pida, al igual que no tener problemas con tus
hermanos cuando la vean, ve a esconderla en tu árbol y quédate allí por ahora,
tu guardián te protegerá.
- ¡Claro! Gracias padre.
Kylion le vió salir corriendo con la gema
entre las manos. Sonrió de lo contento que se había ido la niña después de
todo. Fue a hablar con Erathir, su consejero mágico, un notable pensador que
había sido también compañero de su padre.
- Hola Erathir.
- Majestad. Creo que va a tener
problemas.
- ¿Problemas?
En un momento Erathir le miró, y Kylion
supo que ya no era el, le había dominado el poder oscuro. Vió que el mago
comenzaba a decir conjuros, supo que había empezado la batalla. Empezó a
correr, los enemigos estaban ya muy cerca, tenía que salvar a sus hijos. El mago
le seguía de cerca cuando empezó a escuchar bombas, de repente una consiguó
darle. El mago apareció delante suya de repente, sin dar tiempo a Kylion para
reaccionar. Entonces le habló una voz en la mente:
- Vas a morir viendo tu familia entera
sufrir por enfrentarte a mí Kylion, un estúpido como lo fue su padre, asesinado
por su gran valentía. Ni tu mago se ha podido enfrentar a mí, así que puedo
darte una segunda oportunidad para que tu familia pueda seguir con vida, dame
el huevo de dragón.
- Los dragones se extinguieron hace
milenios, ¿eres tan estúpido como para pensar que tengo uno?
- Kylion Kylion honorable rey de un
pueblucho del sur, haces más por tus aldeanos de lo que ellos hacen por ti, con
miles de soldados que ahora mismo se han unido a mí, te han abandonado y van a
verte morir a tí y a tu familia, seguramente lo disfruten. Lo encontraré, sabes
que lo encontrare y tu y todos tus bastardos morirán y no quedara nada de tu
gran y honorable legado.
- Nunca te librarás de la maldición que
te impuso mi familia si me matas, pagarás tus delitos antes o temprano.
- Pero tu no eres necesario gran Kylion,
pero si cualquiera de tus hijos, sufrirás como lo hice yo mi buen hermano.
- Nuestro padre no hubiera querido esto y
lo sabes, al menos deberías tener los huevos de aparecer tu mismo y no usar tus
marionetas.
El mago dejó de hablar, miro hacia la
puerta, entonces aparecieron dos pequeños niños. El menor iba en brazos de su
madre, esposa de Kylion, una mujer rubia de gran melena y con la tez clara.
- Coged al bebe.
- !No¡ Mi pequeño no, apiadaos de él...
apiadaos de él...
- ! Calladla¡ - Entonces un soldado se
levantó y la dejo inconsciente de un golpe.
- !Eres un animal¡ - Gritó Kylion.
- Bien, llevaos al bebe, será mío.
- Nunca te perdonaré esto Tiarish...
- Ahora vamos a divertirnos, ¿este es tu
primogénito no? - Entonces el mago se acercó al joven de 10 años y le llevo
cerca de su padre. -Vaya el futuro rey, la gran esperanza de nuestra era. Dime
joven, ¿como te llamas?
- Lance...
- Más alto niño, que todos escuchen al
gran príncipe, del que todos hablan, el futuro héroe de leyendas, adorado por
todos.
- LANCe... - Entonces el mago le clavó un
puñal en el estómago. En ese momento Kaylon comenzó a gritar.
- !NOOOO¡ !Me las pagarás te juro que te
pudrirás en el infierno¡
- Una amenaza menos, ahora ¿quien
heredará tu trono? Deberías haber vigilado antes tu espalda, siempre tan
confiado, siempre creyendo en la lealtad de la gente, deberías aprender que eso
no existe, solo hay maldad, lo único que mató a tu familia fue tu buena fe,
creyendo siempre, de esto te ha servido creer. ¿No tenías una niña? ¡Dime donde
esta¡
- Nunca te lo diré.
-
Entonces ya puedes dar tu último aliento de libertad. ¡Buscadla, que no escape¡
¡Encerradle a él en lo mas profundo ed las mazmorras rápido¡
- Señor, ¿con la mujer que hacemos?
- Encontrad a la niña y será toda
vuestra, mientras llevadla al torreón. Ahora el castillo es nuestro.